BUENOS AIRES.- El olfato de los perros "Tota" y "Gala" no falló y así pudieron descubrir la droga oculta. Más de media tonelada de cocaína, valuada en unos 20 millones de euros, fue descubierta ayer por dos perros antinarcóticos en el aeropuerto internacional de Ezeiza. El cargamento estaba embarcado con destino a Nigeria, y había sido escondido en una máquina de drenaje para una empresa petrolera inexistente.
Eran 536 kilos de máxima pureza de cocaína, repartidos en 490 panes que llevaban envoltorios de diferentes colores y que estaban disimulados dentro del cilindro y la base de la máquina usada en el rubro petrolero.
Por esa razón, la operación se denominó "Petróleo Blanco" y se convirtió en el mayor secuestro de drogas en la historia del aeropuerto más importante de la Argentina. Hasta ayer las autoridades de la Aduana no dieron detalles sobre la red de narcotraficantes que estuvo detrás de este operativo, aunque se cree que se trata de una banda formada por extranjeros y argentinos que prestaron aquí la logística.
Los funcionarios se escudaron en el secreto de sumario impuesto por el juez en lo penal económico Daniel Caputo y estaban a la espera de los resultados de una serie de allanamientos que se estaban realizando.
Caputo es el mismo magistrado a cargo de la investigación conocida como "el narcoavión", desatada en enero de 2011 cuando un cargamento de de 944 kilos de cocaína llegó a España a bordo de un jet que salió desde la base aérea de Morón sin ser controlado. Por esa causa, los hermanos Gustavo Juliá y Eduardo Juliá, y Matías Miret esperan en una cárcel española su enjuiciamiento.
Los protagonistas
"Tota" y "Gala", dos perros entrenados por la AFIP, estuvieron en la conferencia de prensa que se brindó ayer para oficializar cómo fue el procedimiento.
La titular de la Aduana, María Siomara Ayeran, explicó que el organismo comenzó a sospechar de la operación en base a los papeles que presentó una empresa exportadora, a la que ya se había considerado como "riesgosa". Según explicó, frente a los 42 mil permisos de exportación que se le solicitan a la Aduana, los expertos pusieron un "alerta roja" sobre este cargamento luego de analizar una serie de factores "como el objeto de la mercadería a exportar, su valor, el valor del flete y el destino" del material.
"No podríamos estar inspeccionando físicamente todas estas mercaderías, que pretenden ganar mercados en exterior, pero esta operación era una exportación que tenía canal rojo", afirmó Ayeran.
Lo cierto es que personal de Aduana analizó la máquina a través de una "fibra óptica", mientras los perros antinarcóticos anunciaron la presencia de estupefacientes. El encargado operativo de Aduana, Daniel Santana, explicó que se ocultaron unos 149 panes de cocaína dentro del cilindro de la máquina que, a su vez, estaba "forrado con plomo para que los scanner no los detectaran", dijo. (DyN)